Cada vez más personas mayores usan Internet para comunicarse, hacer gestiones o comprar. Sin embargo, también han aumentado los intentos de estafa y el robo de datos personales. No se trata de tener miedo, sino de aprender a navegar con precaución.
He visto muchos casos en los que el problema no fue la falta de conocimiento, sino el exceso de confianza. Recuerdo una señora en un curso de alfabetización digital que perdió dinero por responder a un correo falso de su banco. Desde entonces, siempre repito: en Internet, la desconfianza es una forma de cuidado. Antes de hacer clic o dar tus datos, para y consulta con alguien de confianza. Ese simple gesto puede evitar muchos disgustos.
¿Por qué los mayores son el objetivo principal de las estafas online?
Según datos de INCIBE (2025), el 32% de las denuncias por fraude digital en España corresponden a personas mayores de 60 años. Los ciberdelincuentes saben que muchos mayores están aprendiendo a usar la tecnología y aprovechan esa falta de experiencia para engañar.
Los motivos principales son:
- Confianza excesiva en mensajes o llamadas que parecen venir de entidades conocidas.
- Desconocimiento de los nuevos tipos de fraude digital.
- Uso de dispositivos compartidos sin contraseñas o protección adecuada.
Un ejemplo típico es recibir un correo del “banco” pidiendo actualizar los datos o confirmar una operación. En realidad, es una copia falsa que lleva a una web fraudulenta.
Qué hacer si sospechas de una estafa o ya has dado tus datos
- Cambia tus contraseñas inmediatamente.
- Contacta con tu banco si has compartido información financiera.
- Denuncia el fraude a través de la Policía Nacional o la Guardia Civil.
- Informa a INCIBE llamando al 017 (teléfono gratuito de ayuda en ciberseguridad).
- Avisa a tus contactos si sospechas que tu cuenta ha sido comprometida.
Actuar rápido puede evitar que el fraude vaya a más. Nunca sientas vergüenza: cualquiera puede ser víctima
Proteger tus datos personales es una parte más del cuidado diario. Igual que cierras la puerta de casa, también debes cerrar bien tus cuentas digitales. La seguridad en Internet no consiste en tener miedo, sino en saber cómo actuar.
Recuerda: antes de hacer clic, para y piensa. Y si algo no te cuadra, pide ayuda. Un pequeño gesto de precaución puede evitar una gran estafa.
