señora mayor controlando la salud en casa

Controlar la salud en casa: qué medir y cuándo preocuparse

Revisado por Carlos R., cuidador profesional certificado.

En resumen

En casa merece la pena controlar cuatro cosas: peso, tensión arterial, temperatura y cómo evoluciona el estado general. El peso es el que más avisa: una pérdida involuntaria de más del 5 % en un mes, del 7,5 % en tres o del 10 % en seis indica riesgo de malnutrición y hay que consultarlo. La tensión se mide tras cinco minutos sentado y en reposo, y en personas mayores conviene tomarla también de pie. Y un dato que sorprende: en una persona mayor la fiebre puede no aparecer aunque haya infección.

Qué merece la pena medir en casa, y qué no

Medir en casa tiene una ventaja que la consulta no puede dar: muestra la evolución en el entorno real y sin el nerviosismo de estar en un centro sanitario. Pero medirlo todo, a diario y sin criterio, genera más ansiedad que información útil.

Con cuatro cosas bien tomadas se cubre casi todo lo que un cuidador puede aportar al equipo médico:

QuéCada cuántoPara qué sirve de verdad
PesoUna vez por semana, mismo día y misma horaEs el que antes avisa de problemas de nutrición, y también de retención de líquidos
Tensión arterialSegún indique el médico; en seguimiento, series de varios díasDetecta descontrol y, sobre todo, bajadas al levantarse que provocan caídas
TemperaturaCuando haya sospecha de infección o malestarConfirma la fiebre, aunque su ausencia no descarta nada en una persona mayor
Estado generalA diario, sin aparatosApetito, ánimo, confusión, sueño y ganas de moverse. Es lo que más información da y no necesita nada

Lo que no conviene es medir por medir. Tomar la tensión cinco veces al día porque el aparato está encima de la mesa acaba en decisiones tomadas sobre lecturas sueltas, que es justo lo que hay que evitar.

El peso: el dato que más avisa y el que menos se toma

Si solo se pudiera medir una cosa en casa, sería el peso. La pérdida involuntaria de peso es una de las variables con mayor capacidad de predecir problemas en personas mayores, y suele aparecer antes que cualquier síntoma que llame la atención.

Los umbrales que marcan la diferencia

No se trata de vigilar los cien gramos de un día para otro, sino el porcentaje perdido en un periodo. Estas son las cifras que se manejan como señal de riesgo de malnutrición:

Pérdida involuntariaEnQué significa
Más del 5 %1 mesSeñal de alerta. Conviene consultarlo
Más del 7,5 %3 mesesSeñal de alerta
Más del 10 %6 mesesSeñal de alerta
Más del 4 %1 añoUno de los criterios usados para definir malnutrición

Un ejemplo para que las cifras signifiquen algo: en una persona de 70 kilos, perder 3,5 kilos en un mes sin haberlo buscado ya supera el umbral del 5 %. Visto en la báscula día a día pasa desapercibido; visto como porcentaje mensual, es motivo de consulta.

Cómo pesar bien

  • Siempre el mismo día de la semana y a la misma hora, preferiblemente por la mañana.
  • Después de ir al baño y antes de desayunar.
  • Con ropa similar, o directamente en ropa interior.
  • La báscula sobre suelo duro, nunca sobre alfombra o moqueta: falsea la lectura.
  • Anotar el dato aunque parezca igual que el anterior. La serie es lo que informa, no el número suelto.

Si la persona no se mantiene de pie con seguridad, pesar en casa deja de ser sencillo y a menudo poco seguro. En ese caso conviene comentarlo con el equipo de enfermería, que dispone de otros métodos de valoración nutricional.

La tensión arterial: la mayor parte de las lecturas malas son errores de medición

La automedida en el domicilio está recomendada de forma habitual en personas mayores de 65 años, porque aporta información más fiable que una toma aislada en consulta. El problema es que se toma mal con mucha frecuencia, y una medición mal hecha es peor que no medir: lleva a conclusiones equivocadas.

El protocolo, que cabe en seis pasos

  1. Ambiente tranquilo, sin ruido y a temperatura agradable. Nada de televisión encendida.
  2. Sentado, con la espalda apoyada, las piernas sin cruzar y los pies en el suelo.
  3. El brazo apoyado a la altura del corazón, no colgando ni levantado.
  4. Cinco minutos de reposo con el manguito ya puesto antes de la primera toma. Este es el paso que más se salta y el que más altera el resultado.
  5. Sin hablar durante la medición, ni la persona ni quien la acompaña.
  6. Varias tomas separadas por uno o dos minutos, y anotarlas todas.

Antes de empezar: nada de café, tabaco ni ejercicio en la media hora previa, y con la vejiga vacía.

La toma de pie, que en mayores no es opcional

En personas mayores se recomienda tomar además la tensión en bipedestación, tras un minuto de pie. El motivo es concreto: detectar la bajada de tensión al incorporarse, que es una causa frecuente de mareo y de caídas. Si el número baja de forma llamativa al ponerse de pie, es un dato que el médico necesita conocer y que una toma sentada nunca revela.

De muñeca o de brazo

Los de brazo son en general más fiables. Los de muñeca resultan más cómodos cuando el brazo es difícil de descubrir o el perímetro no encaja con el manguito, pero exigen una condición que casi nadie cumple: la muñeca debe quedar exactamente a la altura del corazón durante la toma. Si el brazo queda apoyado en el regazo, la lectura sale alterada. Sea cual sea el modelo, conviene llevarlo alguna vez a la consulta para contrastarlo con el aparato del centro.

La temperatura: por qué la ausencia de fiebre no tranquiliza

Este es el punto que ningún catálogo de termómetros menciona y el que más conviene entender.

En el envejecimiento se deteriora la regulación de la temperatura corporal, y la respuesta ante los pirógenos es menor. La consecuencia práctica está descrita con claridad: «la fiebre, como respuesta ante las infecciones, puede estar ausente» en una persona mayor. Es decir, se puede tener una infección importante con el termómetro marcando una cifra normal.

Por eso, en una persona mayor, los signos que deben hacer sospechar una infección no son solo térmicos:

  • Confusión o desorientación que aparece de golpe, en alguien que no la tenía.
  • Somnolencia inusual o dificultad para despertarle.
  • Caídas repentinas o pérdida de estabilidad sin explicación.
  • Dejar de comer o de beber.
  • Incontinencia nueva en quien no la tenía.
  • Decaimiento marcado, sin más.

Esa presentación con síntomas inespecíficos es lo que en geriatría se conoce como presentación atípica de la enfermedad, y es la norma más que la excepción. Un cuidador que conoce a la persona detecta ese «no está como siempre» antes que cualquier aparato.

Cómo tomar la temperatura y con qué

  • El termómetro digital axilar es suficiente para el uso doméstico y es el más sencillo de manejar.
  • Los de infrarrojos de frente u oído son rápidos y cómodos si hay agitación o deterioro cognitivo, pero les afecta más la técnica: distancia, sudor o haber estado al sol alteran la lectura.
  • Conviene medir siempre en el mismo sitio del cuerpo. Comparar una toma axilar con una de oído no informa de nada.
  • Anotar la hora junto al valor: la temperatura corporal varía a lo largo del día.

Anotarlo de forma que sirva en la consulta

Un dato suelto dicho de memoria en la consulta vale poco. Una serie escrita cambia la conversación por completo, porque permite ver la tendencia.

Basta una libreta con cuatro columnas:

Fecha y horaQué se midióValorObservaciones
12/03, 9:00Peso68,4 kgEn ayunas
12/03, 9:15Tensión sentado142/78Tras 5 min de reposo
12/03, 9:17Tensión de pie118/70Se mareó un poco al levantarse
12/03, 20:00Temperatura axilar36,8 °CComió poco a mediodía

La columna de observaciones es la más valiosa y la que siempre se deja en blanco. Anotar que ese día comió poco, durmió mal o estuvo más confundida da al médico el contexto que los números por sí solos no tienen.

Señales que no esperan a la próxima cita

Hay situaciones en las que no se trata de anotar y esperar. Conviene contactar con el equipo sanitario o con urgencias sin demora ante:

  • Confusión o desorientación de aparición brusca.
  • Dificultad para respirar o respiración muy acelerada.
  • Dolor en el pecho.
  • Pérdida de fuerza, alteración del habla o desviación de la cara, aunque dure poco y se recupere.
  • Caída con golpe en la cabeza, sobre todo si toma anticoagulantes.
  • Fiebre alta con decaimiento importante, o al contrario, decaimiento marcado sin fiebre.
  • Dejar de orinar, o de comer y beber durante más de un día.

Errores frecuentes al medir en casa

  • Tomar la tensión sin los cinco minutos de reposo previos. Es el error más extendido y el que más falsea el resultado.
  • Quedarse con una sola lectura. Lo que informa es la serie, no el número de un día.
  • Repetir la medición hasta que salga un número que tranquilice. Se anotan todas o no sirve de nada.
  • Pesar sobre alfombra. La báscula necesita suelo duro.
  • Cambiar de sitio del cuerpo al medir la temperatura. No son comparables entre sí.
  • Ajustar la medicación por cuenta propia según lo que marque el aparato. Los datos se llevan a la consulta; las pautas las cambia quien las prescribe.

Elegir el aparato: la validación clínica, que casi nadie mira

Aquí hay un detalle que cambia mucho las cosas y que no aparece en casi ninguna ficha de producto: no todos los tensiómetros que se venden han sido validados clínicamente. La validación es un proceso por el que se comprueba, contra un método de referencia y en un grupo de personas, que el aparato mide lo que dice medir dentro de un margen aceptable.

Un tensiómetro sin validar puede tener certificado de comercialización y aun así dar lecturas poco fiables. Y las decisiones que se toman sobre esas lecturas —ajustar una medicación, ir o no a urgencias— no son menores. Existen listados públicos de dispositivos validados que se pueden consultar antes de comprar; el equipo de atención primaria también suele saber qué modelos recomienda.

Lo que sí conviene comprobar antes de comprar

  • Que el manguito sea de la talla correcta. Es la causa más común de lecturas erróneas: un manguito pequeño para un brazo grueso da cifras más altas de las reales. Se mide el perímetro del brazo y se compara con el rango que indique el fabricante.
  • Pantalla grande y con buen contraste. Si la persona va a mirarla sola, esto no es un extra.
  • Memoria de lecturas. Evita depender de anotar a mano cada vez, aunque no sustituye a la libreta con observaciones.
  • Funcionamiento con red además de pilas, si se va a usar a diario.
  • Detección de arritmias, útil como aviso, nunca como diagnóstico.

Y una recomendación que vale para cualquier aparato: llevarlo una vez a la consulta y comparar su lectura con la del centro. Diez minutos que ahorran meses de datos poco fiables.

El pulso y la saturación de oxígeno

El pulsioxímetro de dedo se popularizó mucho y hoy está en muchas casas. Es útil, pero conviene saber leerlo con cabeza.

Qué puede falsear la lectura

  • Las manos frías, que son muy frecuentes en personas mayores y con mala circulación.
  • El esmalte de uñas y las uñas postizas.
  • El temblor o el movimiento durante la medición.
  • La luz ambiental intensa directamente sobre el sensor.

Antes de dar por buena una cifra baja conviene calentar la mano, quitar el esmalte si lo hay, esperar a que la lectura se estabilice unos segundos y repetir en otro dedo. Una lectura baja aislada en una persona que respira con normalidad y tiene buen color suele ser un problema de medición; una lectura baja acompañada de dificultad para respirar, labios azulados o confusión no espera.

El mismo aparato da el pulso. Más que el número exacto, lo que aporta información es si el pulso está mucho más rápido o más lento de lo habitual en esa persona, o si se nota irregular. Todo eso se comenta con el médico; no son datos para actuar por cuenta propia.

Si hay diabetes: la glucemia

Cuando hay diabetes diagnosticada, la pauta de autocontrol la marca el equipo sanitario y varía mucho según el tratamiento: no es lo mismo alguien con antidiabéticos orales que alguien con insulina. No tiene sentido fijar aquí una frecuencia.

Lo que sí conviene que sepa cualquier persona que cuida:

  • Reconocer una hipoglucemia: sudoración fría, temblor, palidez, hambre repentina, confusión, irritabilidad o comportamiento extraño. En una persona mayor puede confundirse fácilmente con un episodio de desorientación sin más.
  • Qué hacer: si está consciente y puede tragar, dar azúcar de absorción rápida y volver a medir a los quince minutos. Si no responde o no puede tragar, es una urgencia.
  • Tener siempre a mano lo necesario para resolver una bajada, también fuera de casa.
  • Anotar los episodios, con la hora y qué había comido antes. Ese patrón es justo lo que el médico necesita para ajustar la pauta.

Llegar a la consulta con los datos ordenados

El tiempo de consulta es corto. La diferencia entre aprovecharlo y no aprovecharlo suele estar en la preparación, no en la duración.

LlevePor qué
La serie de mediciones escritaPermite ver la tendencia, que es lo que orienta una decisión
El propio aparatoSe puede contrastar en el momento con el de la consulta
La lista completa de medicación actualIncluidos suplementos y productos de herbolario, que también interactúan
Tres preguntas escritas, por ordenCon dos o tres se cubre lo importante; con diez no da tiempo a ninguna
Qué ha cambiado desde la última visita«Come menos» o «se levanta peor» vale tanto como una cifra

Si quien acompaña no es quien vive con la persona, merece la pena preguntar antes al cuidador principal qué ha notado. Buena parte de la información útil está en detalles del día a día que no llegan a la consulta si nadie los recoge.

Preguntas frecuentes sobre el control de la salud en casa

/wp:heading wp:paragraph Una vez por semana es suficiente en la mayoría de los casos, siempre el mismo día, a la misma hora, en ayunas y con ropa similar. Lo relevante no es el peso de un día concreto sino la tendencia a lo largo de las semanas. /wp:paragraph wp:heading {«level»:3}

/wp:heading wp:paragraph Se consideran señal de riesgo de malnutrición las pérdidas involuntarias superiores al 5 % en un mes, al 7,5 % en tres meses o al 10 % en seis meses. En una persona de 70 kilos, perder 3,5 kilos en un mes sin buscarlo ya supera ese umbral y conviene consultarlo. /wp:paragraph wp:heading {«level»:3}

/wp:heading wp:paragraph Sentado, con la espalda apoyada, los pies en el suelo y el brazo a la altura del corazón, en un ambiente tranquilo y tras cinco minutos de reposo con el manguito ya colocado. Sin hablar durante la toma y con varias mediciones separadas por uno o dos minutos. En personas mayores conviene tomarla también de pie, tras un minuto en bipedestación. /wp:paragraph wp:heading {«level»:3}

/wp:heading wp:paragraph Puede serlo si se usa con la muñeca exactamente a la altura del corazón, cosa que en la práctica falla a menudo. Los de brazo son en general más fiables. Sea cual sea el modelo, conviene contrastarlo alguna vez con el aparato de la consulta. /wp:paragraph wp:heading {«level»:3}

/wp:heading wp:paragraph Sí. Con la edad disminuye la respuesta ante los pirógenos y la fiebre puede estar ausente aunque haya infección. Por eso conviene vigilar otros signos: confusión brusca, somnolencia inusual, caídas, dejar de comer o beber, o incontinencia que antes no existía. /wp:paragraph wp:heading {«level»:3}

/wp:heading wp:paragraph El digital axilar basta para el uso doméstico y es el más sencillo. Los de infrarrojos de frente u oído van bien si hay agitación o deterioro cognitivo, aunque dependen más de la técnica. Lo importante es medir siempre en el mismo sitio del cuerpo para que las lecturas sean comparables. /wp:paragraph wp:heading {«level»:3}

/wp:heading wp:paragraph Es un aparato que ha superado un proceso de comprobación frente a un método de referencia, que verifica que sus lecturas se mantienen dentro de un margen aceptable. No todos los tensiómetros a la venta están validados, aunque tengan certificado de comercialización. Existen listados públicos de modelos validados y el equipo de atención primaria suele orientar sobre cuáles recomienda. /wp:paragraph wp:heading {«level»:3}

/wp:heading wp:paragraph Las causas más frecuentes son técnicas: manos frías, esmalte de uñas, temblor o luz intensa sobre el sensor. Conviene calentar la mano, retirar el esmalte, esperar a que la lectura se estabilice y repetir en otro dedo. Ahora bien, si la cifra baja se acompaña de dificultad para respirar, labios azulados o confusión, hay que buscar atención sin demora. /wp:paragraph wp:heading

Fuentes consultadas

Esta guía es informativa y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Ninguna medición tomada en casa debe usarse para modificar por cuenta propia un tratamiento prescrito.

Autor

  • El equipo de Guía para Mayores está formado por personas con experiencia directa en el cuidado de mayores: terapeutas ocupacionales, cuidadores profesionales y familiares que han vivido en primera persona los retos de la dependencia. Contamos con colaboradores especializados en salud geriátrica, tecnología de asistencia y derecho de la dependencia en España. Toda la información publicada sobre ayudas públicas, cuantías y prestaciones se verifica contra las fuentes oficiales del IMSERSO, el BOE y los organismos autonómicos antes de publicarse. Los análisis de productos incluyen comparativa de características técnicas reales, precios actualizados y selección basada en criterios de accesibilidad, seguridad y relación calidad-precio para el usuario mayor. Si detectas algún error o tienes información que pueda mejorar nuestros contenidos, puedes escribirnos a través de la página de contacto.